Como ya os adelanté en el último episodio, hoy toca hablar de Manchester. El sábado pasado cogimos un bus a las 8.30 y en apenas dos horas nos plantamos en esta ciudad. Había oído hablar de que Manchester era un sitio feo, en el que apenas hay cosas para ver. Tenían razón. A ver, no es la ciudad más fea del mundo, ni siquiera del reino unido (creo que Wolverhampton es la ciudad que ostenta ese titulo) pero no tiene nada que digas: “uala!!!!” (a no ser que seas un forofo apasionado del furbol al que le guste hacer tours por los estadios). Joan y yo callejeamos bastante (el hecho de no saber mirar bien un mapa hace que termines andando en dirección contraria, lo que conlleva al “doble pateo” para llegar a un sitio concreto). Hacia el medio dia, estábamos buscando una zona donde nos habían dicho que había comida rica y barata (y obviamente andábamos en dirección contraria) cuando nos encontramos con un hombre español al que le debimos dar mucha pena, ya que decidió acompañarnos hasta una calle en la que nos aseguró que podríamos comer barato. El lugar no nos gustó, así que volvimos a coger el mapa para intentar llegar al sitio al que inicialmente nos habíamos propuesto ir. Lo conseguimos, estábamos cansados y hambrientos, nos metimos en un hindú, pedimos, y… AAAAAAAHHHHHh!!! Pica!!! Joder!!! Fui incapaz de comerme ni la mitad de mi plato, con el hambre que tenia!! Pero entre el pan y todo el liquido que bebí para apagar el incendio que había dentro de mi boca se me llenó el estómago y se me fue el apetito hasta la hora de cenar.
FOTOS:
Ah!! Lo mas guay de Manchester fue un museo de historia de la gente (o algo así) en el que te dejaban hacer tus propias chapas. Si, sin lugar a dudas, eso fue lo mejor del viaje. :)