Ahora mismo me encuentro en el aeropuerto. Son las 3.30 de la madrugada y mi vuelo no sale hasta las 7. ¿qué voy a hacer en las próximas 3 horas? Por lo pronto ir a la cafetería, pedirme un té (me estoy volviendo muy inglesa) y encender el ordenador para empezar a contaros lo sucedido estos últimos días.
¿qué demonios hago en el aeropuerto con tantas horas de antelación? Eso mejor preguntárselo a una inglesa muy borde que me estuvo mareando cuando compré el billete de autobús para venir aquí diciéndome que si cogía el siguiente bus llegaría demasiado justa… (púes que sepas señora inglesa, que ahora mismo me estoy acordando de toda tu familia).
Pero dejemos a un lado mi odio hacia esta señora. Esta semana por fin he tenido contacto humano con el exterior. El jueves pasado fue el día de bienvenida a los nuevos estudiantes Erasmus e internacionales en la universidad. No tardé mucho en detectar a un grupo de españoles y corriendo me dirigí hacia ellos para ver si querían hacerse amigos míos. Aceptaron mi propuesta de amistad a cambio de chistes malos (“victoria jaaaaaarl!!!” está en el top ten de mis chistes favoritos y todo el mundo debe sufrirlo) y así es como puedo decir por fin que tengo vida social en Wolverhampton. Para todo aquel que le interese, diré que solo hay un chico en mi nuevo grupo de amigos y 5 chicas. Todos son malagueños y vienen de la misma carrera en la misma facultad, menos una galleguiña muy simpática y yo. Casualidades del destino, Paco (para los poco avispados aclarar que así es como se llama mi nuevo amigo) es vecino mío en Victoria (lo siento, no me apetece volver a hacer el chiste) por lo que he encontrado un guardaespaldas para que me acompañe a casa en las noches de parranda.
Más cosas: el viernes por la noche tuve mi primera fiesta Erasmus, organizada por la universidad en un club en el centro de la ciudad. Allí descubrimos que no estábamos solos, hay un montón de españoles más! Pero esos aun no son mis amigos. Además la música apestaba y pronto nos cansamos del dolor de cabeza que nos producía. Esto junto con el hecho de que al dia siguiente teníamos que madrugar para ir a una excursión hizo que nos fuésemos a casa sin intimar demasiado con el resto de compatriotas.
PD: para todos aquellos que estén alarmados por tener hasta el momento solo amistades españolas: tranquilos, no vivo con españoles y no voy a estudiar con españoles. A la fuerza, la mayor parte del tiempo voy a hablar y escuchar inglés.
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