Buenas, llevo varios días queriendo escribir, pero entre unas cosas y otras nunca encontraba el momento de sentarme tranquilamente y aporrear el teclado para contaros cosillas.
Ya ha terminado el curso oficialmente. He tenido dos exámenes. Y quería compartir la experiencia con todos ya que ha sido bastante distinta a la vivida durante todos estos años en Alicante.
El primer examen fue tipo test. Contaba el 60% de la nota y nos había dicho la coordinadora que el examen duraba media hora. Yo me lo tomé todo lo “topenserio” que se lo puede tomar un Erasmus: hice resúmenes, me leí los apuntes de clase, hice traducciones de lo mas importante, etc. El ultimo día me entró el pánico ¿y si los exámenes en Wolver eran tan chungos como en alicante? Iba a palmarla fijo!!
Mi sorpresa al ver el examen: 16 preguntas bastante sencillas con 4 respuestas posibles. Las mal contestadas no restaban, tardé 10 minutos en terminarlo. Resultado: un 8 y pico.
El segundo examen fue distinto. De hecho para este sí que tuve que estudiar “topenserio” de verdad. Se trataba de un examen escrito de tres horas sobre los conceptos vistos en teoría. Esto me recordaba bastante a cualquier examen que hubiera hecho en la uni. ¿Qué fue distinto? Para empezar, la semana de antes el profesor dio una clase llamada “revision” en la cual se nos dijo en pocas palabras que era lo que nos teníamos que estudiar (6 de los 9 temas que tiene la asignatura) remarcando lo que a él le parecía lo más importante de la asignatura. Tuve que estudiar bastante no porque el temario fuese difícil o extenso, si no porque tenía que saber explicar las cosas y poner ejemplos en ingles, tenía que estar escribiendo durante tres horas! Y no me veía capaz.
Una vez dentro del aula para hacer el examen me encontré con más diferencias con respecto a España: al entrar vi que en cada mesa había un formulario a rellenar con los datos personales, una libreta para contestar a las preguntas y el enunciado del examen boca abajo. todos teníamos que dejar abrigos y mochilas en la parte delantera de la clase en un montón (yo tenía más miedo porque me robaran el bolso que por hacer el examen) pudiendo llevar contigo un boli y la tarjeta de estudiante.
Comenzó el examen. Durante las tres horas que duró, no hubo en el aula ni un solo profesor de la asignatura. El coordinador se pasó 5 minutos para ver que todo estaba en orden y se fue. Habían un hombre y una mujer (que como os digo no tenían nada que ver con la asignatura) que se encargaban de vigilar y de asegurarse de que rellenábamos el “papeleo” correctamente. Al acabar el examen se entregaban todos los papeles, en el cuadernillo estaba mi nombre escrito, pero doblaron una solapa para ocultarlo y que los profesores corrigiesen los exámenes sin saber de quién era cada uno.
Aun no se la nota de este examen, pero al día siguiente, al comprobar el correo, vi que tenía un e-mail en el que se me daba las gracias por haberme presentado al examen. Flipa. Estos ingleses son tan educados que rallan en el ridículo.
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